Peñas las Cabras. Peña Negra, contrafuerte inferior. Escaladas con H.

Por: Curro González, sobreescalada.com

No es desde hace mucho tiempo que Ponyo (Gneis) convive con nosotros. Es un nuevo miembro peludo de la familia, un Pastor Belga de Malinois. Desde siempre he estado rodeado de cánidos y hasta que de nuevo se me han clavado los ojos de Po en el alma, no he recordado cuanto los echaba de menos.

Todo el mundo se echa las manos a la cabeza con esta raza de perro, al parecer de moda (no entiendo muy bien como un ser vivo puede estar de moda) y bastante incompatible con la mayoría de las personas. Yo buscaba un compañero con el que compartir mis carreras por el monte y mis largas estancias en él, como hizo Atila, Dakota o Nuuk.

Comienza la actividad

Un perro hiperactivo como yo, de los que un día corres 20 y al día siguiente quiere 30, sin más.

De lo que no me había percatado hasta ahora es que existe otro miembro más de la familia con estas características, H. No hace mucho H y yo anduvimos escalando por lo que creemos, zona virgen del contrafuerte derecho de la Perdiguera. Una actividad, que si bien la dividimos en dos días, fue intensa.

Tras esto, H regresó a casa con las pilas cargadas y con una idea en la cabeza, los tres días prometidos de escalada y vivac en zonas inexploradas (para nosotros claro está). Pero había surgido un imprevisto con el que no contábamos, la “cirila” había muerto temporalmente.

La zona elegida, los roquedos característicos de la zona Sureste

Lejos de arrugarse, H me presionó para que el plan saliera hacia delante. Tal fue su afán que hizo los deberes de dos días (ahora también somos profesores) para poder disponer del tan ansiado tiempo libre, algo que sin duda me sorprendió.

Yo no lo tenía nada claro y le daba largas y largas a ver si se enfriaba la cosa, en el tercer o cuarto berrinche (no recuerdo) empaqueté todo lo necesario y partimos. Yo, con la idea de que no llegaríamos con nuestras bicicletas desde casa hasta el lugar elegido para dormir. H, tirando millas como un polvorín.

El plan inicial lo habíamos pospuesto temporalmente, pero como a ideas de bombero no me gana nadie, pronto encontramos otra tarea que hacer. Iríamos hacia el contrafuerte inferior de Peña Negra.

Últimamente no salgo de la zona de Bustarviejo y Valdemanco, y si os soy sincero, no me canso. Me encanta el agreste de la zona, sus riscos solitarios e inescalados, y la posibilidad de acceder hasta ellos desde casa en bicicleta, sin otro medio que ensucie o que le reste valor a la actividad.

El Mondalindo es una montaña muy conocida tanto por escaladores como por excursionistas, domina las vistas de Bustarviejo y sus placas compactas y lisas de granito son el disfrute de muchos escaladores. Peña Negra, es la montaña de más allá, la de las antenas.

Lejos de los espectaculares peñascos de la cara Sur del Mondalindo, encontramos una serie de roquedos satélites que adornan toda la ladera Sur del cordal desde el Mondalindo hasta Peña Negra, el Regajo. Son pequeños roquedos agrestes de difícil acceso, algunos llamativos otros no, que incitan a ser escalados. Uno de ellos fue el elegido, quizás el más llamativo de todos ellos.

Para evitar gran parte del repecho que existe desde casa hasta Bustarviejo, opté por facilitar la cosa, transitando por la vía del tren abandonada dirección Burgos. Algo que tenía también en mente desde ya hace bastante tiempo y que nunca antes había hecho. Así que después de un gran repechón de unos cuantos kilómetros, pudimos tomar el pequeño sendero marcado que transita por el margen de la vía. Todo un espectáculo para un niño (y mayor), ya que se atraviesan varios túneles abandonados, uno de ellos con una distancia de 400 metros.

A la entrada del túnel más largo

Sorprendentemente llegamos rápidos a Valdemanco, muy rápidos. H no paraba de hablar, algo distintivo de su disfrute y sobreexcitación (pero que es como un martillo percutor al cabo de un rato). Parada estratégica y abastecimiento en la plaza del pueblo y continuamos.

Quién haya transitado por las pistas de Valdemanco en bicicleta sabrá lo que a continuación voy a contar, sufrimiento. La cosa se pone seria, y la inclinación y dificultad de la pendiente aumenta considerablemente. Un hecho sin duda, que junto al cansancio ya acumulado, hizo mella en H.

Yo sabía que necesitaba quejarse, que estaba cansado y no quería más cuestas. Pero mi amenaza en casa antes de verme obligado a partir, de regresar de donde estuviéramos a casa si no podía, hizo que cumpliera su promesa a raja tabla (ni un comentario al respecto). Algo que sin duda yo agradecía y premiaba con largos descansos inesperados.

A eso de las 20:30 llegamos andando, empujando nuestras bicicletas por las empinadas rampas, hasta donde la pista encuentra su fin y se transforma en sendero. H había llegado, como él bien dijo que haría (un hecho inesperado por mi parte ya que tenía grandes dudas).

Pasamos una noche fría y estrellada en el rellano del camino, refugiados por el toldo ligero. Despertamos pronto y desayunamos con el sol tempranero que baña los roquedos por esta cara de la montaña.

Una corta pero intensa aproximación y estábamos de nuevo en la base de unos roquedos en donde trazaríamos la ruta que más nos gustara a lo largo de esta sucesión de placas y dados graníticos.

Una vista desde las pistas de Valdemanco en donde podemos diferenciar el Mondalindo (izq.), el contrafuerte escalado (centro) y Peña Negra (derecha)

Un pequeño percance en la bicicleta el día anterior, hizo que mi móvil saliera despedido del bolsillo en donde se encontraba, estrellándose contra el suelo y haciéndose añicos. Impidiendo de esta manera que lo pudiera utilizar, un hecho que sin duda me apenó. No por lo material, si no por no haber podido dejar plasmado en bonitas fotos la escalada.

Pero lo mejor se quedó grabado con nosotros, en nuestro interior. La escalada, el descenso y el retorno a casa con nuestras bicicletas por un camino totalmente diferente al empleado para llegar hasta aquí.

En breve aprovecharé para pasarme por allí y sacar unas fotos de la pared para poder trazar la ruta de escalada, Manitas de Bebé 120 metros 6a.

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