Aguja Sin Nombre (la Cabrera), vía Tejeda

Por: Curro González, sobreescalada.com

Si no hace mucho os dejaba una selección de rutas de escalada de la cara Este de la Aguja Sin Nombre, hoy voy a aprovechar para hablaros de una ruta que surca toda la cara Oeste: hablamos de la vía Tejeda.

La ruta en cuestión de seguro que no os dejará indiferentes, o la odias o te encanta (yo soy más de la segunda opinión, aunque después de tanto tiempo frecuentando la zona, cualquier novedad me gusta), lo que no podemos negar es que su recorrido es muy variado y evidente (enlazando todas las fisuras y diedros de la cara Oeste).

Escalando el difícil primer largo. Foto: C. Marchena

Aunque tiene secciones de grado amable, es una ruta técnicamente difícil si la realizas en libre, con tramos expuestos y obligados que seguro os exprimen; igualmente, es una ruta de escalada larga (para lo que son las agujas de la sierra), y ofrece la oportunidad de enlazar cómodamente el recorrido con alguna vía de los Campanarios, el Trono, Pared de los Tubos, etc.

El primer largo desde abajo se ve difícil, lo es.

Catalogado inicialmente de A1+, sería liberado más tarde y graduado como 6b+ de dificultad, un grado que no refleja la severidad de la escalada (es expuesto y obligado). Ahora bien, esto no quita para que sea el mejor largo de la vía.

El segundo largo tras realizar una sencilla travesía, encuentra un marcado diedro blanquecino bien visible desde el suelo (la escalada es un disfrute asegurado, la pena es que no tenga 40 metros más) que te deja en la base de una Encina con cordinos para hacer la reunión.

Miguel escalando el marcado diedro blanquecino. Foto: C. González
En la travesía expuesta del tercer largo. Foto: M. Hernández

El marcado diedro blanquecino se rompe en la repisa de la segunda reunión, desde aquí se intuye de nuevo un sistemas de fisuras adiedradas del mismo color, este sería el tercer largo.

Es más que aconsejable empalmar los dos largos en uno, así obtienes mayor disfrute (el rozamiento de la cuerda no es impedimento, pero conviene repetir alguna talla mediana).

El cuarto largo es un largo de transición con algún paso aislado, ojo con los bloques.

Cuando parece que todo se calma, te encuentras con el pequeño quinto largo, con un apretón épico.

Comienza por una fisura de dedos muy bonita y sencilla, para hacer un cambio de fisura a izquierda (por la derecha se ve factible, si la queréis probar llevaros microempotradores, no entra otra cosa) y superar el pequeño desplome.

En el último largo. Foto: M. Hernández

Para rematar, se escala un diedro fisurado muy estético y llamativo (que pena que todo sea en pequeñas dosis), y coronar la aguja por un aéreo y expuesto recorrido.

No sé si la odiarás o te encantará, pero algo está claro, es una ruta indispensable para cualquier escalador que se considere «clásico».

Fuente: UG

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