Escalada en la Cabrera, escalada en el Mondalindo, escalada en la Pedriza y algo de bicicleta.

Por: Curro González, sobreescalada.com

No sé si os encontráis en la misma tesitura que yo alguno de vosotros: tengo un amigo (un buen amigo), que cada vez que intento quedar con él, se abre una gran incógnita. Nunca sabes con certeza si aparecerá, cuándo aparecerá y de qué manera aparecerá.

Es, de los que al cabo de mucho tiempo, has calado y crees que sabes manejar, aunque siempre te sorprende. De los que intentas quedar a una hora que te viene mal, a sabiendas que llegará a la hora que te viene bien; de los que cuando te manda un mensaje cinco minutos diciéndote que llega tarde, le quieres estrangular, pero le dices que no pasa nada; de los que como se te ocurra decirle que te avise cuando le venga bien, has perdido el día esperándolo; de los que la frase «A ver si..» se ha convertido en verdad absoluta y relativa.

También es de los que siempre están ahí para ayudar, de los pocos con los que congenias y te diviertes, de los que son buena persona, aprecias y quieres.

Así que, en esta tesitura me encuentro, atrapado entre este Amor y Odio

José Molina «Moli»

Llevaba ya mucho tiempo queriendo realizar la actividad número «dos» de mi obesa agenda de «cosas divertidas que hacer» , la numeración de ésta no es por escala de dificultad ni de prioridad, simplemente fue la segunda idea que se me ocurrió cuando empecé a rellenar las hojas en blanco de dicha libreta.

Varias veces se me pasó por la cabeza el realizar esta actividad solo, pero siempre imaginé que sería mucho más agradable y divertida realizarla con otro compañero, y así fue.

El día no pudo empezar peor, 40 minutos esperando a que Po regresara de quién sabe dónde, nada del material sin preparar, ni tampoco de las cosas que necesitaría para pasar el día; agobiado por llegar tarde y con una mala ostia contenida por el comportamiento de Po. Al llegar la hora, mensaje de Moli: llega tarde, el nivel de mala ostia pasa a nivel 2: fuerte marejada.

Moli escalando en las placas del Mondalindo

Con un ardor y opresión en el cuerpo espero la llegada de Moli, estoy intentando contener este estado mío y que no explote todo por los aires (seguro que os ha pasado alguna vez, de esto que piensas: «me va a sentar mal»). Llega Moli, el ambiente es al menos, tenso.

Preparamos las cosas, repartimos material y comenzamos la jornada, tras 100 metros en mi bicicleta todo se disipa, hace un día espectacular y la compañía es insuperable, como siempre.

No lo he comentado, pero la idea del día de hoy es intentar escalar en las tres zonas más importantes que dominan nuestro lugar de residencia, la Cabrera, el Mondalindo y la Pedriza. Nada del otro mundo, una divertida actividad que complicaríamos un poco más, realizando las aproximaciones en bicicleta.

Descendiendo, tras escalar en el Pico de la Miel
Por el GR camino a Valdemanco

Pocas dudas teníamos en lo referente a la aproximación y la escalada en el entorno de la Cabrera, este tramo de la actividad lo realizamos con bastante eficacia, ya que según el súper reloj de Moli, tardamos 1h 18′ en ponernos desde Cabanillas de la Sierra en la cumbre del Pico de la Miel. No íbamos buscando récords, de hecho íbamos bastante tranquilos hablando y riéndonos (con este fichaje es muy difícil no reírse), así que se me ha quedado el runrun en la cabeza, podríamos bajar de la hora?

Tras la bajada, tomamos la calle de la Encerrada que poco a poco te va dejando en las inmediaciones del Convento de San Antonio, transitamos el tortuoso camino por donde discurre el GR hasta llegar muy cerca de la localidad de Valdemanco, (parece que no, pero esto tiene unos repechones que te ponen en tu sitio). El Moli en la bicicleta me lleva con el gancho, intento hacer la goma en los repechos interminables, luego me vengo yo de él, en las aproximaciones a pie.

Cuando nos plantamos en la base del Mondalindo tras escalar, llevamos ya una buena curtida, descansamos un poco, comemos, y tras buscar las bicicletas entre las jaras, comenzamos el descenso hacia Manzanares el Real.

Nunca antes un descenso tuvo tantas cuestas arriba, a mi ya la bici se me estaba haciendo bola, pasamos por Bustarviejo, Miraflores de la Sierra, inmediaciones de Soto del Real y por fin llegamos a la Urbanización Peña del Gato, el Scanuppia-Malga Palazzo de trento personificado.

Unas rampas del 16 al 20% que dieron puntilla final a las patas de palo que traíamos, pero podemos decir con orgullo, que ninguno de los dos pusimos pie en tierra.

Cabeza de Perro o Peña Castillejo

Escalamos en la cara Oeste de la Peña del Castillete con los últimos rayos del sol, ya sólo queda regresar, ¿Regresar?, ¿Quién ha pensado en regresar?, oscura noche, 30 km más por delante, esto se nos ha ido de las manos…

En ocasiones sucede, que nuestras actividades (las de Moli y mías), se convierten en pequeños marrones para los conocidos, amigos y parejas… Pero solo en ocasiones…

Moli (que parece que ha chupado un limón) y el que suscribe

Un video de la actividad que me ha pasado Moli:

Las vías de escalada:

Fuente de las imágenes: Cuaderno de Escaladas (la Cabrera), Miguel Barroso (Mondalindo) y ViaClasica (la Pedriza).

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