GROENLANDIA, la llanura helada

Luchando contra las arcadas y los cólicos salivares, que me producen el gran trozo de carne de foca cruda que intento ingerir, me encuentro.

Intento desviar la atención que produce esta bola de grasa de hígado en mis papilas gustativas, observando el horizonte. Un sudor frío aparece por mi sien cuando decido tragarme sin más rodeos, esta “exquisita” carne que me han ofrecido estos pescadores Inuits.

Sin duda la carne de ballena, de caribú, o incluso la de pez gato, son verdaderos manjares comparados con la foca, pero estamos en Groenlandia, y lo normal, era y es, la carne de este animal.

Llegando a la cumbre del Mont Forel

De hecho, Esquimal significa “comedor de carne cruda”, apodo puesto por los primeros europeos modernos que visitaron esta región, al observar como se alimentaban los pobladores de esta gigantesca isla. Sin embargo a los habitantes de esta región les gusta que les llamemos Inuit, que en su complicada lengua significa sin más, persona.

Siento como cae la carne al interior del estómago vacío, y entre risas y algún que otro mal estar me despido de estos amables amigos. Parece mentira que dos meses por estas tierras hayan pasado tan rápidamente, pero yo se que volveré, que de algún modo, yo, formo parte de esta tierra verde.

Cuando Eric el Rojo fue expulsado de Dinamarca por delitos de sangre tuvo que navegar por los mares del norte para encontrar algún lugar donde asentarse, así llego sobre el 940 a Brattahlid, ahora llamada Qassiarsuk, situado en el sur de Groenlandia. Para poder colonizar estas tierras, Eric tuvo que hacer lo que se considera la primera campaña de marketing. Para ello, llamo ha esta isla Greenland, prometiendo que, a todo el mundo que le siguiera, disfrutaría de tierras y pastos verdes. La idea dio buen resultado, ya que sólo en Qassiarsuk vivieron cerca de 500 vikingos.

Greenland

Desde entonces se han llevado a cabo muchas campañas de marketing, y como no podía ser menos, nosotros necesitábamos llevar a cabo la nuestra propia para poder realizar nuestro viaje. Esta vez el encargado de esta labor era Gerard, que tras dos años, consiguió al final lo necesario para realizar el viaje.

Así, tras dos años desde mi primera visita, me encuentro de nuevo en Groenlandia, con muchos recuerdos y una idea clara, no volver a probar la carne de foca cruda.

Kulusuk es una pequeña población situada en la costa Noreste de Groenlandia, muy cerca del círculo polar ártico. Es aquí donde se encuentra el aeropuerto, y desde donde salen los diferentes vuelos domésticos.

Uno de los grandes problemas que tienen Groenlandia es ubicar los aeropuertos por sus escarpadas costas, aún así, encontramos algunas pistas de aterrizaje, situadas en las pocas planicies que propicia el terreno.

Comenzando las dificultades en el Mont Forel

Como no podía ser de otra forma, es aquí, en Kulusuk, donde tenemos el primer contacto con esta isla al bajarnos del avión. Andando por la pista de tierra nos dirigimos a la salida del aeropuerto, un pequeño hall y una tienda, es todo de lo que se compone. Abrir la puerta de salida al exterior del recinto es una aventura, a pocos metros diez perros aúllan y ladran ansiosos de correr y tirar del enorme trineo del cual están atados. La gente transita por los fiordos helados con sus motos de nieve, y las montañas emergen desde la costa hasta las cimas recubiertas de un manto blanco.

Cuando todavía no estamos habituados a la situación, nos desorientan más si cabe, con el traslado a Tassilaq. Tan sólo son diez minutos de vuelo en helicóptero, pero el tiempo parece paralizar al contemplar el lento transitar de la banquisa en el mar.

Los Inuits en su lengua tienen 52 formas diferentes de nombrar a la nieve, y no es de extrañar, viven en una isla donde sólo el 10 % esta libre de nieve y hielo. El Inlandis, esa gran masa de nieve que cubre prácticamente toda la isla, se extiende de norte a sur unos dos mil Kilómetros y de Este a Oeste hasta novecientos, encontrando espesores de hasta tres kilómetros. Entre todo este hielo y nieve, encontramos los Nunataq, montañas de roca que emergen del Inlandis, objetivo de nuestro viaje.

En la arista intermedia de “Al-tran-tran”

MONTE FOREL, la montaña sin altura

Si se acercan a menos de cincuenta metros lo matas, esto fue el consejo que nos daba la persona que nos facilitaba la escopeta y los siete cartuchos.

¡ Como si fuera tan fácil dispara a un Oso polar ¡, esperemos que su gran olfato si dirija hacia la búsqueda de la exquisita carne de foca, y nos deje a nosotros tranquilos…

En Tassilaq la vida parece haberse estancado, el horizonte se extiende de casitas con colores variopintos, las montañas limitan el paisaje, y el sol permanece durante todo el día, al menos durante seis meses al año. Observas el que hacer de estas gentiles personas, sus costumbres, sus rasgos, e inevitablemente te preguntas, ¿Dónde he visto yo antes estos rasgos?.

El origen de los Inuits es Asia central. Hace 8000 años emigraron en busca de Caribus y Bueyes azmizcleros hacia el norte de Mongolia. Siguieron hacia Siberia, y cruzaron en Umiaq ( bote hecho de pieles de animales ) el estrecho de Bering. Llegaron a Alaska y a Canadá. Desde aquí hubo dos ramas, los Esquimales Aleutianos, que se quedaron en el norte, y los Esquimales del Sur, que bajaron hacia el Suramérica.

En el Mont Forel

Los Aleutianos cruzaron desde Canadá el Estrecho Smith de 30km a Groenlandia, pero no es hasta el siglo X, con la cultura Thule, cuando los Inuits pueblan toda la isla. La cultura Thule es la creadora del Qajaq, el arpón y el trineo de perros, inventos que todavía hoy se siguen utilizando.

Así pues, quien haya viajado a Mongolia, a Norteamérica y a Suramérica, encontrará un gran parecido en los rasgos de estos pobladores.

Bajo la atenta mirada de un viejo Inuit, empezamos a pesar los bártulos para el viaje en helicóptero. El gran número de bultos y las pequeñas dimensiones del hall, hacen que pronto nos quedemos enlatados. Resguardado con sus grandes y oscuras gafas de aviador, el viejo inuit continúa mirándonos. Sin duda, el espectáculo que le ofrecemos es mejor que el que le ofrece  la pequeña ventana que tiene a su espalda, un paisaje memorizado tras años de observación.

Pesar 400 kilos de material te lleva un rato, algunas cosas son rápidas de transportar hasta la báscula, pero otras, como los esquís y las pulkas, no hacen más que escaparse de las manos. Cuando llevamos media hora de tramite, y creemos que esta todo listo, nos toca el turno ha nosotros, también deberemos pesarnos.

Como un cachorrillo en el veterinario, subido en la báscula, hecho el último vistazo al viejo observador Inuit. Su posición en el banco de madera no ha cambiado, pero un gesto gracioso se distingue detrás de las grandes gafas, no se si la situación le produce gracia, o si de repente, le ha venido ha la cabeza la vieja creencia de que los europeos descienden de la unión de mujeres Inuits y perros.

Progresando por el “hielo vivo” en el Mont Forel

Conocer a alguien de málaga es algo normal, pero conocerle en Groenlandia,  podría calificarse de coincidencia, pero que sea de málaga y además el piloto del helicóptero en el cual viajas, es algo excepcional. Así, con algunas charlas y risas fue pasando el viaje.

Hasta que no descargamos todo el material, y el helicóptero no despego del duro hielo, no éramos conscientes de la aventura que suponía quedarse solos por estos parajes…

“Tras 45 minutos de helicóptero, este nos deposita a las 15:00 horas en el glaciar Bjorne.

El campamento lo montamos tras 4 horas, unos 6 km de recorrido y 350 metros de desnivel positivo, a unos 2263 metros.

La fata morgana nos pasa factura, las pulkas son graciosas los cinco primeros minutos, llevamos alrededor de 60 kgr cada uno. En el trayecto pasamos por algunas grietas, sin problemas.

Son las 22:00 h, y la luz nos desorienta, no hay sueño, sólo frío y silencio. Temperatura exterior -5ºC.

Mala noche, mucha luz.

Escalada mixta en “Al-tran-tran”

Nos encontramos en el CB del Forel, bajo su cara Este. Desde el C1 hemos tardado unas 3 horas en recorrer otros 6 km, con unos 437 metros de desnivel positivo, y una altura de unos 2700 metros.

Por el camino algunas grietas más peligrosas que las de ayer, hay que extreman las precauciones, los puentes de hielo eran muy estables.

La noche ha sido fresquita, -32ºC. El día se levanta con nubes medio-altas, de carácter evolutivo, ¿mal tiempo?, ¿Foehn?.

Vamos a visualizar las posibilidades de la montaña, en su cara Noreste hay muy buenas posibilidades.

Tras una charla se decide atacar el espolón SE, iremos los cuatro por la misma vía.

La noche sigue muy fría, -17ºC en el interior de la tienda.

Otro día bueno, nos levantamos con algo de viento.

Después de 10 horas de ascenso llegamos a la cumbre del Forel de 3550 metros de altitud, sobre las 20:00 horas.

Encontrarse con el sol de media noche en la cumbre es reconfortante y espectacular.

El descenso lo realizamos lento, muy lento. El hielo vivo está por todas partes, y destrepar sería peligroso.

Tras 22 horas llegamos a las 5:30 a las tiendas, no sin antes haber pasado algún susto. Comemos, nos hidratamos y dormimos, ¿Qué más se puede hacer, después de haber pisado esta hermosa cumbre?.

El día sigue siendo espectacular, las noches si caben aún más frías, -32ºC en el CB, -40ºC en la cumbre”.

Apertura de la vía PEPA E ISABEL, espolón SE 900 m V/3+ V+

Empezamos la escalada al Monte Forel por una pala de hielo-nieve de unos 100 metro (45º), y con tendencia a la izquierda seguimos escalando hasta la base de una Goulotte, R0.

La superamos en dos largos de cuerda, el primero de 60 metros y 75º, reunión a la derecha en unas rocas. Segundo 60 metros y 60º nieve-hielo, hasta el final de las dificultades, R2.

Continuamos por la arista hasta un collado a nuestra derecha, para ponernos en la vertical de un gran gendarme rocoso. Ascendemos hasta una terraza III+, para más tarde ir a buscar un diedro desplomado justo en el filo de la arista, 60 metros V+.

Superar unos cortos resaltes IV+, hasta llegar a unas terrazas que nos depositan en la base de un muro más vertical. Superar este IV+, y por terreno mixto ir a buscar una chimenea a la derecha del siguiente gendarme.

Continuamos por la chimenea V, para llegar a unas amplias palas de nieve, que se ascienden en diagonal izquierda hasta llegar a la base de otro gendarme.

Superar algunos resaltes rocosos V, con algún paso de mixto, con tendencia a la izquierda, hasta la base de otra goulotte poco definida.

Escalamos por ella, primero por nieve podrida y verglas 70º, 60 metros, y luego por nieve-hielo 60º, con algún resalte de 75º, 50 metros.

Continuamos por terreno fácil 50º, hasta situarnos en la vertical de unos enormes serac. Mediante una travesía ascendente con tendencia a la izquierda, 100 metros máx.60º, ir a buscar un filo rocoso. Desde este continuar por hielo vivo 65º, unos 120 metros hasta la cima de los serac.

Una vez aquí, ascender sin problemas por unas palas de nieve hasta la cima.

El horario puede variar bastante en función del estado de la nieve en la parte superior de la vía. Nuestro horario de todas formas fue exagerado, debido sin dudad, a la filmación de la apertura de toda la vía.

Terminadas las dificultades en el Mont Forel

También el descenso puede variar, nosotros lo efectuamos en 11 rápeles, la gran mayoría de avalakov, puentes de roca y setas de nieve, intercalados con algunos destrepes. Pero si las condiciones de nieve lo permiten se podría destrepar si demasiadas complicaciones.

El monte Forel es la segunda montaña más alta de Groenlandia, esta situada dentro del círculo polar ártico, y cuenta con muy pocos ascensos. La información sobre este lugar es tan escasa y confusa que la medición de nuestro GPS en la cumbre del Forel marcaba un error de 200 metros sobre las alturas que aparecían en los mapas, de repente la montaña había crecido, es como si el Forel no tuviera altura.

HASTA PRONTO GROENLANDIA

Las noches siguen siendo muy frías, -25ºC en el interior de la tienda, el tiempo empeora y nos vemos obligados a tomarnos unos días de descanso. Después de estos día de mal tiempo, nos despertamos con un día soleado. La nieve caída durante estos día se ha acumulado por las grandes palas de hielo, transformando el paisaje al cual nos habíamos acostumbrado.

Nos sacudimos el polvo acumulado de estos días de inactividad, y partimos con nuestros esquís hacia la base de la montaña “PerfectNunatak”, queremos abrir otra vía.

Es una gran montaña que llevamos viendo desde los primeros días en el CB. Decidimos escalar la evidente arista de la izquierda de la montaña, esta vez Raúl y yo solamente. Así tras 8 horas, contando el descenso, realizamos la vía “AL TRAN – TRAN 600 m V/3 6 A  M4”.

Los días se estropean bastante, empieza a nevar de nuevo, y grandes nubes tapan todo. En nuestras cabezas surge la idea de ir bajando, tranquilamente, tenemos 120 kilómetros hasta el encuentro con el barco.

No fue así, mucho antes de llegar al barco, fue la cara del piloto malaguita la que vimos. Un pequeño incidente, y el retroceso kilométrico del glaciar por el cual íbamos a cruzar, fueron los motivos que nos impidieron realizar este objetivo.

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