Escalada en Solo Integral

Somos Fractales.

Formamos parte de la geometría de la naturaleza, del caos y del orden con formas y secuencias que son localmente impredecibles, pero globalmente ordenadas.

Somos figuras semigeométricas que se disponen de una estructura esencial que se reitera a distintas escalas. Seres que repiten el mismo patrón a esas diferentes escalas, y con diferente orientación.

Nuestro esquema de comportamiento son espirales. La forma de la parte se repite en el todo.

Espirales que nos moldean, un molde que prefigura la forma de un acto, de una actitud, que inclina a tomar cierta posición. El modo con el que nos enfrentamos a las situaciones y la forma que damos a la acción que plasma nuestros deseos e intenciones, prefigurando nuestra personalidad.

Escalando la Sur del Pájaro, la Pedriza

No se como comencé a escalar sin cuerda, no lo recuerdo. De la misma forma tampoco recuerdo cuál fue la primera ruta por la que ascendí de esta manera. Supongo que la evolución o devolución del deporte que practicaba a diario me llevó a hacerlo.

De la misma manera siempre me ha gustado correr, sentirme libre, hacer grandes distancias por las montañas como Lobuno a la caza. Esta era mi forma de poder otear diferentes lugares y espacios en el menor tiempo, lo cual me hacía sentir muy bien.

El Trail Running es un deporte que consiste en correr “fuera de pista”, por senderos de montaña, huellas, rastros o caminos secundarios, a través de montañas, cerros y montes, cruzando arroyos y ríos, con grandes trepadas y abruptas bajadas.

Este llamativo nombre le han puesto a lo que se venía haciendo de mucho tiempo atrás. La combinación de correr y escalar, de ir ligero, rápido pero sin prisa. Ahora deporte, fue y es el medio que muchos escaladores usaban para expresar su rebeldía, su forma de ver el mundo, su forma de romper los moldes, de cambiar lo establecido, de vislumbrar la vida desde otro prisma.

Y por qué no, una buena manera de sentir lo ancestral, lo primitivo, lo más básico. De sentir el animal que llevamos dentro de nosotros, de dejar que se exprese sin ningún tipo de opresión, con total libertad. Pero pese a todo, somos humanos. Y no existe el individuo perfecto, porque todo ser humano tiene carencias.

LA SOLEDAD. Pico de la Miel, La Cabrera.

Querer agradar a los demás implica vivir según sus reglas. Infringir estas reglas, implica, en muchas ocasiones, la soledad.

En el muro vertical de la Manolín, la Cabrera

La soledad es un sentimiento difícil de sobrellevar, para algunos es la oportunidad de encontrar algo de calma y tranquilidad, pero para otros, quizás para la mayoría, es el temor de enfrentarse consigo mismos y de correr el riesgo de que no les guste lo que encontrarán en su interior.

Cuando se escala en solo integral una ruta, cualquiera, todos los pensamientos se paralizan. Te riges por las sensaciones, por los sentimientos. Y todo, misteriosamente, fluye sin temor alguno. Se establece una conexión entre tu cuerpo y la roca, entre tus sentimientos y tus actos. Sin dar explicaciones a nadie, fluyes en busca de lo que te ha movido a realizar dicho acto.

La primera vez que hice una vía en solo integral en el Pico de la Miel me palpitaba la sien. Sentía temor, pero a la vez, una fuerte atracción que me llevaba a realizar dicha actividad. El motivo?, aún no lo sé. Quizás quería ahondar aún más en ese sentimiento de soledad y llevarlo a la práctica en lo que más me gusta.
En los aproximados 30 minutos que tardé en ir de coche a coche (incluyendo aproximación, escalada y descenso) no me percaté del paso del tiempo. Hasta que en el descenso me volví a encontrar a la misma pareja que adelanté en el ascenso, ellos aún no habían llegado hasta la base de la pared.
Este hecho me dio conciencia de lo rápido del transcurrir del tiempo, pese a que en todo momento lo viviera todo en cámara lenta.

Muro de la vía Manolín, la Cabrera

También de coche a coche, llegué a escalar tres vías del Pico de la Miel en menos de una hora. Cerca de 450 metros de escalada, ascensos y descensos a “tumba abierta”, la combinación de correr y escalar. La sensación de libertad que sentí haciendo esta actividad nunca la había sentido antes.

LA MELANCOLÍA. Torreón de los Galayos.

Si una persona realiza en el momento adecuado las acciones adecuadas, y lo hace normalmente conforme a su nivel de maestría, entonces lo más probable es que consiga sus objetivos.

Es cierto que cabe la posibilidad de que no se consiga, y es aquí en donde radica lo extraordinario del juego. Cada uno de nosotros elige cuán profundo es el sentimiento que le lleva a realizar dicho acto y cuan necesario es hacerlo. Pese a todo.

Bajando pulsaciones antes de acometer la escalada

Aunque he de deciros, con casi toda certeza, que el pensamiento del error o del fallo no tiene cabida en ninguno de nosotros cuando comenzamos a escalar.

De esta manera y con este planteamiento, podríamos dar una buena explicación a las insistentes preguntas de las personas que nos rodean: No, no estamos locos.

La melancolía es un sentimiento que nos recuerda que nos falta algo, que estuvo ahí, que era bueno para nosotros, pero que ya no podemos recuperar pese a quererlo.

En este verano melancólico se presentó el momento adecuado para hacer otra actividad que llevaba tiempo pensando. Escalar el Torreón de los Galayos de coche a coche.

Siempre me había imaginado corriendo en el empedrado camino de aproximación a los Galayos, y por fin tuve la oportunidad. Se me atragantó un poco el madrugón (soy más de tarde) y la incomodidad de la cuerda a la espalda, y perdí algo de tiempo en el rapel. Pero escalando me sentí genial, tan solo con realizar el primero de los movimientos de escalada supe que todo fluiría con normalidad. La sensación de ponerse de pie en la minúscula y aérea cumbre del Torreón fue como siempre sobrecogedora, más aún si cabe, cuando ningún elemento te une a la roca.

Diez minutos le resté a las dos horas para realizar esta actividad. Durante este tiempo pude disfrutar de la tan deseada “paz interior” que tanto anhelaba. Me sentía satisfecho, no por la importancia del transfondo deportivo, que no la tiene, sino por haber sido capaz de romper una de mis espirales de comportamiento que me generaba bucles que me encerraban, limitándome en mi creatividad, mi crecimiento, mi capacidad de aprendizaje, pero sobre todo, en mi capacidad de avance.

Llegando a la cumbre del Torreón, Galayos

LA RABIA. El Pájaro, La Pedriza.

No existe ninguna realidad indiferente, neutra. Inevitablemente estamos hechos para sentir.

La rabia es una emoción que surge cuando alguna norma que consideramos importante en nuestra vida ha sido violada por alguien; inclusive por nosotros mismos.

No era la primera vez que me planteaba escalar el Pájaro de coche a coche, de hecho, era un viejo juego que existía entre algunos escaladores locales. Pero como todo, si no se mantiene vivo, cae en el olvido.

Intento evitar el encuentro con las personas cuando realizo este tipo de actividades, primero porque no me gusta la gente, segundo porque lo que busco precisamente es soledad.

Sur del Pájaro, la Pedriza

Aquel día a punto estuve de darme la vuelta cuando vi a diferentes cordadas en el Pájaro. Lo hubiera hecho, de saber que tendría que pasar por encima de una de ellas. Pero la morfología de la pared impidió que pudiera verlos. Atónicos, solo se pudieron quedar inmóviles para facilitarme el paso.

Esta vez conseguí bajar de la hora, dos minutos menos. De esta manera se aviva el viejo juego de la Sur de Pájaro.

Sur del Pájaro, la Pedriza

He continuado realizando actividades de “coche a coche”, por diferentes zonas, por diferentes rutas de escalada. Unas veces movido por unos sentimientos que podía llegar a identificar, otras simplemente por impulsos que recorrían mi cabeza en el momento preciso.

Todo este cúmulo de sensaciones y experiencias han llegado a crear una nueva espiral de comportamiento en mi. No se aún si mejor o peor que las anteriores.

Quizás haya llegado el momento de desempolvar esos viejos sueños, esos viejos proyectos y plasmar en actos, todas esas visualizaciones acumuladas de momentos irreales vividos en aquellos lugares.

El día antes del ascenso al Torreón en el Refugio Victory

Revista Campo Base, Enero 2016.

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