
JATI
Arriba, el paisaje nos cuenta que nacer no es tan sólo empezar, sino formar parte del mundo, como la luz que vuelve a tocar cada día las cumbres de las montañas.

MARANA
La vida discurre como un río entre montañas: a ratos tranquila, a ratos brava, siempre en movimiento. La muerte no llega como enemiga, sino como el silencio al final del valle, como lo inevitable.

BARDO
El alma recorre ese silencio portando consigo los ecos de lo vivido: amores, errores, miedos y deseos que todavía arden. Nada se pierde del todo. Todo se transforma.
La reencarnación llega así como un nuevo amanecer.

