21 días

Por: Curro González, sobreescalada.com

La creación de un hábito se basa sobre todo en la repetición de una acción en un mismo contexto, tras repetirlo constantemente, llega un momento en que efectuamos este comportamiento de forma instintiva.

Pero la adicción y el hábito no son lo mismo, el hábito tiene que ver más con una dimensión psicológica y se requiere de un tiempo para modificarlos, pero una adicción va más allá…

Ser adicto no es lo mismo que hacer un uso patológico de algo (una adicción tiene implicaciones a nivel neurológico y clínico), no se puede ser adicto a cualquier cosa, sólo a lo que produce reacciones químicas en nuestro cuerpo.

He esperado precisamente 21 días para escribir estas líneas que estoy escribiendo, 21 días sin escalar, sin practicar este deporte que tantos consideran adictivo, y que a mí últimamente no me dice nada.

Y no es que haya batido un récord de un periodo prolongado sin escalar (ni mucho menos), pero esta vez ha sido la primera vez que ha sido de forma voluntaria, esta adicción conductual me ha abandonado, y solamente me estimula si la consumo intensamente en grandes dosis.

Este mes de Agosto ha sido nefasto, un aura embriagador de desidia ha envuelto todo lo que me rodeaba, dejándome estancado en un caluroso e irritante páramo desértico.

No achaco este estado mío a secuelas pandémicas de tiempos anteriores (como he escuchado a muchos), simplemente creo, que estaba cansado: física y psicológicamente.

Alimentar casi 30 años de adicción no es tarea fácil, atrás quedaron los tiempos en lo que demostrar algo, el egocentrismo se ha marchitado, la intensa llama se apagó, pero queda una gran ascua.

Supongo que siempre hay que ver el lado positivo de las cosas, este parón aparentemente me ha sanado la lesión del codo, la libreta de «cosas divertidas que hacer» no ha parado de engordar su lista y una ligera brisa proveniente del cambio de mes, ha avivado un poco esa ascua interna mía.

¿Adicción, hábito?, a quién le importa.