Ponoig. Puro Habano.

Por: Curro González, sobreescalada.com

Después de haber escalado ya todas las vías de escalada “comerciales” de esta gran muralla (casi 20), no me quedaba otra si no quería repetir, que empezar a rebuscar entre las diferentes líneas que aún me quedaban por escalar.

Lejos de ser una ruta extrema, la vía Puro Habano pasa por ser la ruta “comercial” de las consideradas “olvidadas” o poco repetidas. Pese a tener algún largo que puede ser un poco laborioso, la ruta se encuentra prácticamente equipada. Esto le resta exposición y la hace algo más apetecible que las hermanas mayores más austeras y duras.

No me resultó una ruta cinco estrellas, aunque los muros centrales ofrecen algunos pasajes bonitos, se desarrolla por demasiados metros de matojos y hierbas. Por contra, si buscas liberar los largos de artificial es posible y puede ser una fuente de motivación para pasar por este “trance”.

El primer largo de dificultad A2 / 7b?

El primer largo asciende a la característica Agulla de Frare en un largo de cuerda bonito y casi equipado. Un pequeño rapel te acerca de nuevo a la pared para poder ascender el muro central del Ponoig.

Los siguientes tres largos son quizás los menos vistosos, pese a hacer el cuarto largo por la placa de la izquierda más atrayente que la ruta original, que transcurre por una canal herbosa. Me resultó curiosos que pese al terreno sencillo los seguros fijos te siguen marcando el camino entre los bloques y los matojos, siempre por el espolón izquierdo que se intuye.

Desde aquí tenemos a la vista los compactos muros centrales bastante más apetecibles y motivantes. Desde la cómoda reunión se ve perfectamente la característica chorrera y el cordino que cuelga del parabolt.

Oli en los largos centrales

Me adentré en el largo con la intención de liberarlo y pese no haber podido encadenarlo a vista, es posible. La escalada es sencilla y se protege bien hasta la chorrera, yo aquí encontré un clavo que me facilitaba el aseguramiento. Un poco más arriba del clavo tenemos un agarre lateral muy bueno en donde asegurarnos con un alien rojo, depende de nosotros si queremos reforzar el clavo y perder opciones en el agarre o apurar el canto para el siguiente paso. Estos movimientos supongo que son los que se gradúan de A2, si no estuviera el clavo hay hueco para meter Alien verde o azul.

En libre, desde esta agarre comienzan los movimientos duros. Tenemos que coger un canto de hombro de izquierdas que nos deja chapar el deseado parabolt, los cordinos que cuelgan de él se encuentran muy deteriorados. Desde aquí la salida aparente es recto por las gotas de agua, yo aquí me colgué.

Una vez reposado y visualizando los pasos, salí por la derecha a coger una fisurita que te permite asegurarte y salir en libre. Los pasos son de apretar en gotas de agua muy buenas, estos son los pasos de ganchos si vas en artificial.

Antigua reseña de la ruta. Fuente: “Guía de escalada del Ponoig, Carlos tudela 1991”

El siguiente largo también me gustó, viendo que el tiempo apremiaba y que íbamos justos con la luz, ya no me esmeraba tanto en ir en libre. Se puede forzar mucho en libre, yo creo que saldría entera.

La tónica de la ruta continúa, pasos en artificial asegurados con parabolts y salidas en libre durillas o de ganchos. Un largo muy bueno de 50 metros de 6a+ con final de matojos y otro largo de transición hasta una repisa antes de los desplomes de salida.

Los largos herbosos con la Agulla del Frare al fondo

A punto estuvimos de salir por el último largo de la “Ojo de pez”, tengo muy buenos recuerdos de él. Pero finalmente seguimos la ruta original y escalamos este último largo que te deja un sabor agridulce.

El principio del largo es muy bueno, buenos cantos en un marcado desplome naranja que poco a poco van desapareciendo. Pasado el marcado desplome naranja el paño se torna de roca gris más compacta en donde siguen apareciendo buenos agarres poco evidentes “a vista”. De nuevo me colgué a reposar y salí en libre (paso de uñas si vas en artificial) para tomar la herbosa canal de salida, Ojo !

Para el descenso tomamos un atajo que no conocía y que nos ahorró realizar algún rapel de noche.

En las terrazas del “nuevo descenso”

Nada más salir de la ruta, ascenderemos unos pocos metros hasta encontrar una pequeña senda que se intuye y que se dirige en horizontal hacia nuestra derecha (sentido de marcha). Al poco de transitar por ella veremos un hito, el camino continúa en diagonal por terreno aéreo hasta encontrar un pasamanos de cuerda. Si lo seguimos nos deposita sin problemas en las terrazas que dan acceso a las canales de piedra suelta que se encuentran después de hacer el rapel del pino de la bajada habitual.

Con este “atajo” nos ahorramos bastante tiempo en el descenso, yo no lo conocía, pero también es cierto que llevaba mucho sin venir por aquí.