Seiland, Noruega. 70º Norte.

A pocas horas de iniciar este viaje echo la mirada atrás y repaso cada instante desde que contemplé una fotografía en internet. El autor José Mijares, fiel a su estilo y forma de vida, había realizado una travesía por la isla de Seiland que me había llamado mucho la atención. En una zona poco visitada del norte de Noruega.

Cuando contemplé aquellos paisajes me vi cautivado por su belleza y por su soledad, amén de, sus posibilidades para la escalada en roca. Poco más fue necesario para verme inmerso en los preparativos necesarios para poder estar allí algún tiempo.

La isla de Seiland

Personalmente no conozco a José Mijares, pero es imposible no seguirle en sus actividades. Como he dicho anteriormente, su estilo y su forma de vida se asemeja bastante a la que me gustaría llevar, y admiro alguna de las actividades que ha realizado.

En los últimos meses hemos hablado bastante sobre Seiland, él es un gran conocedor de esta región y nos está facilitando bastante el tenerle como consulta y ayuda. Lleva muchos años viviendo Honningsvag, cerca de Cabo Norte, en donde trabaja Norwegian Polar Academy y en Artico Ice Bar.

Impresionante lugar, foto: José Mijares

Es muy de agradecer, la “camadería” que ha surgido desde el primer momento que le comenté nuestra intención de visitar aquella zona.

Oli y yo buscábamos una actividad que cubriera todas nuestras necesidades emocionales, tarea ardua os puedo decir, ya que somos exquisitos a la par que exigentes cuando nos referimos a este tema.

La soledad siempre es uno de estos requisitos, ambos necesitamos estar lejos muy lejos de multitudes, ruidos y bullicios. Estamos acostumbrados a largas estancias alejados de todo lo anteriormente descrito y cuando llevamos un tiempo expuestos a ello, nos marchitamos poco a poco.

Espolones y paredes vírgenes en Seiland

La aventura, la novedad y el terreno inexplorado es otro de los difíciles factores que buscábamos. Queríamos descubrir y saciar nuestro gran vacío después de una larga temporada sin visitar remotos lugares. En este aspecto Seiland nos ofrece la oportunidad de intentar escalar paredes vírgenes de roca y visitar aislados lugares en el interior de la isla y en sus fiordos.

El paso entre fiordos de la isla de Seiland

Para poder navegar por sus fiordos y lagos utilizaremos un Packraft, una embarcación novedosa para nosotros que nos va a permitir desplazarnos por la isla casi sin ningún tipo de limitación.

Tanto Oli como yo hemos navegado en Qajaq por diferentes lugares y aguas, pero en lo referente a los Packraft no tenemos experiencia alguna. Para solventar esta situación contactamos con un viejo amigo, Hilo Moreno. Él nos dejará el material necesario y nos aconsejará sobre su uso.

Con Hilo ultimando el material del Packraft

Como ya sabéis Hilo Moreno está inmerso en diferentes viajes de exploración tanto en el Ártico como en la Antártida, pero también ha estado relacionado con multitud de travesías y exploraciones en diferentes lugares. Muchos de ellos utilizando como medio de transporte el Packraft y muchos de ellos junto a José Mijares.

De esta manera se cierra un bonito círculo, todo queda en familia.

La comida para el viaje, todo al milímetro

Por último y no menos importante en nuestro listado de exigencias, buscábamos un lugar en donde poder compartir juntos todo aquello que nos apasiona. Un lugar que nos permitiera expresar todo aquello que somos y nos permita estar en sintonía.

Hablaremos pronto, nos vemos.

Podéis leer más en:

Seiland Parte 1

Seiland Parte 2

Seiland Parte 3

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