
Por: Curro González, sobreescalada.com
Existen películas de ciencia ficción… y luego está Invasion of the Body Snatchers, que propone la aterradora posibilidad de que te acuestes durmiendo siendo tú… y al día siguiente te encuentres a una persona idéntica a ti viviendo tu vida con una tranquilidad sospechosa y meticulosamente organizado.
Todo comienza con esas extrañas plantas tan discretas, tan aparentemente inofensivas… que uno incluso podría pensar en regarlas.
Error.
Porque ellas trabajan mientras tú duermes; replican cada detalle, cada gesto y cada costumbre.
Y cuando despiertas, ya no eres tú el que sigue adelante… sino una versión tuya que hace todo «correctamente», pero sin chispa, sin alma… sin ese algo que te hacía ser tú.
Lo que más inquietante resulta no es el reemplazo en sí, sino lo bien que funciona.
Al principio, nadie parece darse cuenta. Las rutinas continúan, las charlas persisten… pero hay pequeños detalles que no encajan. Como si alguien hubiera aprendido a ser tú, observándote muy de cerca.
Y claro, uno comienza a cuestionarse cuándo sucedió.
¿Ocurrió de repente? ¿Fue gradual? ¿O simplemente alguien observó mi modo de actuar?
En la película eran vainas; en la vida real… no se sabe. En ocasiones no se necesitan plantas extraterrestres, solo una… inspiración intensiva.
En cualquier caso, si un día observas en las redes sociales que hay versiones de ti por ahí haciendo lo mismo que tú haces —con un pequeño retraso creativo, eso sí—, no te desesperes. Respira, observa y, sobre todo, trata de no quedarte dormido demasiado cerca de cualquiera.
Por lo que pueda llegar a suceder.


– Oye, al final se va a quedar buena tarde
– Sí, he comido bien.
Pese a todo pronóstico, pudimos escalar; nos juntamos dos sordos (uno selectivo y otro afectado por un terrible constipado) y un tercero, que aportaba algo de cordura a la cordada.
La mañana era húmeda, lobeaba en el Pico de la Miel, y un sospechosos verdor deslumbrante cubría la pared.
Con la incertidumbre propia del que no oye y no quiere ver, nos acercamos hasta el pie de vía a probar suerte a ver si la cosa mejoraba.
Curro (o no) en el L1. Foto: UG

Corrían rumores de la existencia de una nueva línea de fisuras, tres largos de cuerda que sorprendentemente se encontraban en el olvido, que habían pasado desapercibidos en el transcurso del tiempo.
Solo aquellos que vislumbran entre las plantas, son capaces de percibir la existencia de estos caminos.
UG (o no) gestionando el L2 entre plantas y vainas. Foto: Manu

Las Fisuras de las Campanillas es una sorprendente ruta de fisuras que no os dejará indiferentes. El primer largo ataca la vertical y semidesplomada fisura característica del muro izquierdo la la conocida vía Chocolate.
El segundo largo progresa en travesía por un terreno poco atrayente, pero necesario para conectar con la siguiente línea de fisura.
Pese al aspecto tenebroso el tercer largo, es una escalada limpia y muy disfrutona, que aprovecha el gran arco laja hasta conectar con la ruta Chocolate.
El cuarto y último largo, transita por la preciosa fisura de la Chocolate, para más tarde continuar por la marcada fisura de la ruta Senda hasta la cumbre, precioso.
En definitiva, una ruta de principio a final de escalada en fisura, de un grado amable pero con aventura, perfecta para una jornada rápida y provechosa.
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