El Lobo Estepario

Por: Curro González, sobreescalada.com

En medio de la nada, una figura solitaria permanece en la cima de una montaña, frente al horizonte, como si aguardara que el mundo finalmente le respondiera.

Pero éste jamás responde.

Como un animal invisible, el viento atraviesa el hielo. En ocasiones parece un lamento, y en otras, un susurro.

Tal vez sea el mismo sonido que produce el alma al quebrarse en silencio.

Ese hombre —si es que todavía se le puede llamar así— tiene una grieta en su interior.

Una parte anhela bajar al valle, integrarse con las luces cálidas de las casas, reír con los demás y olvidar.

La otra mitad observa desde las alturas con un desprecio salvaje y frío, como un lobo que ha dejado de creer en la calidez de las personas.

Y así se queda allí, entre dos naturalezas que no tienen forma de reconciliarse.

La vida continúa en el mundo, con sus rutinas, sus voces y esas pequeñas satisfacciones que parecen bastarles a los demás.

Pero para él, todo eso tiene poco sentido, una pizca de engaño cuidadosamente elaborado.

Es consciente de ello. Siempre lo ha sabido. Por eso se encuentra aquí arriba, donde el viento se lleva lo superfluo y queda únicamente lo esencial: la soledad.

Existen instantes en los que desearía dar un paso hacia adelante, dejarse llevar por la inmensidad, permitir que el frío lo borre todo.

Y mientras el cielo se oscurece poco a poco, el hombre sigue estático en la roca. No es trágico ni heroico. Es simplemente una persona que ha entendido que la vida es un lugar extraño para aquellos que llevan un lobo en su interior.

El viento continúa soplando.

Greenland.

Basado en: «El Lobo Estepario, Hermann Hesse».

Deja un comentario

search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close