

Por: Curro González, sobreescalada.com

Tierra
Creación, conexión y destino
En el vasto cosmos de nuestras vidas, el espacio y el tiempo se entrelazan como hilos invisibles que tejen la tela de nuestros destinos.
Cada sueño que albergamos es una estrella distante, brillante en la inmensidad, esperando ser alcanzada. Sin embargo, el transcurrir del tiempo no siempre es lineal; en la relatividad de nuestras experiencias, algunos momentos se dilatan, otros se acortan, y en esa flexibilidad, encontramos la magia de crear realidades propias.
En los universos paralelos donde nuestras almas vagan en diferentes dimensiones, existe un punto de convergencia, un cruce de caminos donde el espacio se pliega y el tiempo se dobla, permitiendo que nuestras existencias se encuentren.
Es en esa unión de mundos donde los sueños dejan de ser meras ilusiones y se convierten en realidades posibles.
Han transcurrido más de 3 años desde que me imaginé en el camino hacia el Urriellu desde el mar Cantábrico.
Tanto tiempo transcurrido que la idea ya casi había quedado en el olvido, pero soy como un elefante con memoria de elefante, pero en versión humana, y con un toque de terquedad que haría que una roca se sintiera flexible.
Encontrar a un compañero de aventuras alocadas puede ser todo un desafío, a veces parece que todos están en su propia onda y que nadie quiere salir de la zona de confort para vivir esas experiencias locas, exigentes y por qué no, a veces traumáticas.
Pero cuando encuentras a esa persona, ¡la magia sucede!

Primer intento
Un día cualquiera en un lugar cualquiera charlando con «Ojos claros»:
- Jo, qué ganitas de irme a mi tierriña ,desconectar y estar con la familia.
- ¡Ya no te queda nada!, ¿Y durante todo ese tiempo no escalas?
- ¡Qué va! Me encanta y me motiva mucho montar en bici y correr por allí… » y en ese mismo instante comprendí que era la víctima perfecta para aquel viejo proyecto olvidado».
- ¡Buah!, con lo bruta que eres te pondrás muy fuerte… «no tengo grandes facultades, pero si de algo puedo presumir, es de ser un excelente embaucador», pues te propongo una actividad que seguro te va a motivar…
- A ver… «con cara de póker a sabiendas del disparate que acontece».
- Podemos subir el Urriellu desde el mar: en bici, corriendo y escalando.
- ¡Boh!
- ¿Qué?
- …
No hablamos más sobre el tema aquel día, pero jugaba con la ventaja y confiaba en la memoria selectiva de «Ojos claros» .

Segundo intento
Tuvieron que pasar 50 días, 24.000 kilómetros, tres noches sin dormir y algunos días de bici y carrera…
- ¿Sabes? Hoy he hecho tirada larga con la bici, ¡me siento súper bien!
- Menuda envidia, me alegro mucho de que disfrutes, a ver si retomo yo…
- Sí, ¡estoy muy motivada! «de nuevo y pese a estar todo en mi contra, encontré indicios que un embaucador no puede dejar pasar».
- Oye, pues podemos intenta subir el Urriellu desde el mar.
- ¡Buah!, ¡menuda actividad chula! Venga vale, ¡¡¡me motiva mucho!!! «Efectivamente, no se acordaba de aquella alocada propuesta anterior».
Creedme que cuando «Ojos claros» está motivada es para echarse a temblar:
03:57 am Recibo un mensaje de Whatsapp con tres itinerarios diferentes para la ruta en bici.
03:58 am Recibo un mensaje de Whatsapp con tres itinerarios diferentes para la ruta en bici: desglosando el perfil altimétrico, kilómetros y desvíos.
03:59 am Recibo un mensaje de Whatsapp con tres itinerarios diferentes para la ruta en bici: desglosando el perfil altimétrico, kilómetros y desvíos. Además de marcas rosas en los lugares conflictivos.
04:00 am Recibo un mensaje de Whatsapp con tres itinerarios diferentes para la ruta en bici: desglosando el perfil altimétrico, kilómetros y desvíos. Además de marcas rosas en los lugares conflictivos, amén de, un texto especificativo donde se plasman las razones de por qué debemos seguir el primer itinerario.
04:01 am Recibo un mensaje de Whatsapp recordándome que me lleve el totem azul.
04:02 am Recibo un mensaje de Whatsapp recordándome que me lleve el totem morado.
04:03 am Recibo un mensaje de Whatsapp recordándome que me lleve el camalot #1.
04:04 am Recibo un mensaje de Whatsapp recordándome que me lleve el camalot #2.
04:05 am Recibo un mensaje de Whatsapp recordándome que son pocos friends para escalar la Sur.
04:06 am Me levanto, y cojo el móvil. Entro en Facebook, tik-tok, instagram, télegram,.. la dejo de seguir y la bloqueo; borro su contacto y marco como Spam su número, me asomo al balcón y arrojo el teléfono a la piscina.
04:07 am Llaman a la puerta de casa, es «Ojos claros», no podía dormir por los nervios y ha venido dando un paseo desde Galicia…

El embaucador embaucado
Cuando me percaté de que había sido embriagado por las palabras y elogios de «Ojos claros», ya fue demasiado tarde.
Tiempo atrás, cuando la idea primogénita de esta aventura se grabó en mi cerebro como un tatuaje, estaba mucho más entrenado y fuerte. Corría por la montaña casi a diario y rodaba con frecuencia en bicicleta realizando tiradas largas y con desnivel.
Era más que consciente de mi estado de forma actual, llevaba meses sin montar en bicicleta y estaba muy lejos de haber corrido por la montaña con cierta frecuencia, algo que transmití a mi compañera de aventuras:
«¡Qué va!, ¿no ves que tu condición física es mayor que la mía aunque entrene? …»
Bonita y sibilina manera de ser embaucado.
Parte 1, Bicicleta: 54 km +1.272 m
¡ Estoy súper Feliz !
La idea en principio parecía sencilla: ¡salimos del mar y para arriba!
No pocos quebraderos de cabeza nos produjo la misma, las playas se encontraban en profundos desniveles, algunas con accesos «extraños».
No queríamos alejarnos en exceso del trayecto que habíamos planeado, pero la necesidad nos desplazó unos kilómetros hacia la Playa de Amió.
Comenzamos al amparo de la noche, con los pies y ruedas de nuestras bicicletas reposando en las arenas de la playa. Una manera un tanto estrambótica de partir, pero debía ser así, desde el mismo mar Cantábrico.

El desagradable madrugón pronto empezó a dar signos de acierto, ni un alma en las carreteras y una bucólica estampa al ver despuntar el alba en los encajonados desfiladeros del río Cares.
El trayecto es bastante llevadero hasta el conocido punto de Puente Poncebos, donde una criminal e interminable rampa nos pone a prueba.
El trayecto se torna un tanto agónico en los primeros kilómetros, siendo algo más amable al llegar a Tielve, desde donde podemos disfrutar de una maravillosa vista y algún descanso entre el falso llano.
3h 26′

Parte 2, correr: 11 km +1.527 m
¡ Estoy súper Feliz !
Al progresar con nuestras bicicletas de carretera, estábamos limitados a la hora de realizar (o finalizar) nuestra aproximación al Collado de Pandébano; la tortuosa pista de tierra que nos restaba desde el asfalto hasta este punto, se nos antojaba intransitable con las mismas.
Así que dejamos de utilizarlas justo en el punto donde el asfalto se transforma en tierra, allí mismo hicimos la transición, nos vestimos de corredores y nos pusimos a la espalda todo el material para escalar.
A mitad de la canal de la Celada, el «tío del mazo» me vino a ver (mientras «ojos claros» a tope de dopamina tiraba y tiraba), la combinación de geles y barritas me habían destruido el estómago.
Menos mal que tras muchos sufrimientos y actividades, ya me voy conociendo, y tras unos largos minutos conseguí recomponerme y continuar en silencio.
2h 52′
Parte 3, la escalada: +/- 300 m
¡ Estoy súper Feliz !
Cuando por fin divisamos la cara Sur del Urriellu, pudimos confirmar nuestras sospechas: A lo largo de la ruta había diferentes cordadas escalando.
Nuestra intención era realizar la escalada lo más rápido posible (teniendo en cuenta el palizón previo), ello pasaba por escalar en ensamble toda la vía.
Gracias a la amabilidad de todos los escaladores, pudimos conseguir llegar hasta la cumbre de una forma muy fluida.
43′

El después
¡ Estoy súper cansada !
En la cumbre del Urriellu vivimos un momento mágico, no dábamos crédito de lo sucedido, había sido como un sueño.
Todo había fluido y transcurrido de una manera natural y sencilla, no hubo en ningún instante ningún contratiempo, sólo felicidad y sonrisas en las caras.
Ahora toca reponernos y disfrutar del momento, nuestro momento.
Tiempo total de la actividad: 7h 27′
