Alpinismo en el Circo de Gredos: Cara norte del Domo

Por: Curro González, sobreescalada.com

Cuando lo observamos pegado a la montaña, el hielo parece eterno: brillante, sólido e indestructible. No obstante, su naturaleza es la de lo efímero. Se desarrolla en silencio, se expande con paciencia y, casi sin aviso previo, se rinde ante el viento, el sol o simplemente el paso del tiempo.

Incitados por las benévolas noticias que provenían del interior del Circo de Gredos, nos juntamos dos motivados, de esos que no temen a los madrugones ni a las palizas con tal de poder saborear una buena aventura en la vertical helada.

Tras compartir brevemente información e intereses, pronto nos decantamos por suculentos y novedosos objetivos.

El Cuchillar de las Navajas sería la zona elegida y, cómo no, intentaríamos escalar las dos míticas líneas conocidas como «Welcome to the violence» y «Aurora Boreal», dos suculentos trofeos que bien merecían los kilómetros y sufrimientos que sin duda estábamos abocados a pasar durante esta larga jornada.

Pero más pronto que tarde despertamos de esa primera euforia que nos hizo elevarnos hasta los Barrerones; las paredes del Circo, pese a mostrarse espectaculares con las primeras luces del amanecer, se mostraban despojadas de aquellas líneas heladas que habíamos venido a buscar.

O las noticias eran demasiado optimistas o las condiciones habían cambiado drásticamente en pocas horas.

Pese a todo y con las esperanza de que aquellas delgadas líneas dibujadas en la pared ofrecieran la suficiente resistencia para poder ser escaladas, nos acercamos hasta la misma base del Cuchillar.

El agua en estado líquido emanaba entre las efímeras y delicadas estructuras de hielo, haciendo peligrosa no solo la escalada, sino la misma estancia en el lugar.

Curro en el L1 de la Norte del Domo. Foto: Peli

De esta manera y tras la tremenda decepción, pasamos a buscar un plan B, más tarde un C, le siguió un D…. pero nada tenía la lógica que habíamos venido a buscar.

Como última instancia y por no terminar la jornada sin desplegar ni siquiera un metro nuestra cuerda, decidimos dirigir nuestros pasos hacia una pequeña canal que rasgaba un imponente riñón rocoso.



El Domo: Cara Norte + El Guarda Feroz

Sin tener conocimiento del monolito rocoso y a sabiendas de que el lugar ha sido asediado por escaladores en busca de aventuras y desventuras, nos adentramos en la canal sin muchas pretensiones.

Solo más tarde, y tras consultar diferentes fuentes, obtuvimos información sobre la escalada realizada, aunque, como sucede en ocasiones, nuestras secas condiciones distaban mucho de esas óptimas formaciones heladas.

El primer largo resultó ser una entretenida goulotte con algún pequeño resalte de hielo en las zonas algo más verticales. Este largo por lo que pudimos comprobar, corresponde la la denominada «Cara Norte del Domo III/2+».

En estas condiciones tan secas, existían innumerables opciones para asegurarse en roca, siendo anecdótico el uso de tornillos de hielo (eso sí, cortos).

Igualmente por desconocimiento, continuamos el segundo largo por lo que veíamos más entretenido y algo más técnico, comprobando más tarde que se trataba de la salida denominada «El Guarda Feroz IV/4 M5+».

Como sucedió en el primer largo, las condiciones distaban mucho de encontrar ese deseado hielo.

Peli en el segundo largo. Foto: C. González

Reseña de la actividad. Fuente: Sobreescalada

Con un sabor agridulce terminamos la jornada, no solo por vano de la actividad, sino por el pesimismo que nos transmitían las condiciones al abandonar el lugar.

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