Anglada-Guillamón, Monolito de Leyre

Por: Curro González, sobreescalada.com


Fuego

Pasión, energía, fuerza, claridad, voluntad, iniciativa e impaciencia


De los retales de una vida,
sale una canción,
y de los sueños rotos,
en el corazón,
de ese amor perdido,
del que no queda ya nada.

No se pudo comenzar mejor un viaje, buena compañía y gran actividad, un augurio de lo que depararían el resto de los días.

Yo no sé vosotros, pero yo no he conocido ésta zona hasta hace apenas unos días; y realmente he debido estar ciego o lelo, ya que es un espectacular rincón para escalar.

El Monolito de Leyre. Foto: C. González

Tanto es así, que la mismísima cordada formada por Josep Manuel Anglada y Francesc Guillamón en 1960, trazan una espectacular línea de escalada hasta la cumbre.

Y supongo que mi falta de conocimiento (yo que me considero una persona con cierta cultura escaladora) saque más de una sonrisa a algún aguerrido escalador Navarro, pero he de reconocer, que la información de la zona es al menos: escasa.

Esta característica aguja calcárea fue ascendida por primera vez en 1946 por Juan Caballe y José Castell por su corta pero vertical cara norte, justo dos días antes de la primera ascensión al conocido Huso de Etxauri.



Comenzamos la actividad más bien tarde para ser finales de Otoño (las 15 h), el desnivel de la ruta no nos pareció excesivo y aunque en el papel se veía mantenida en el grado, 120 metrillos de escalada no nos deberían llevar mucho tiempo.

La aproximación al monolito se realiza desde el mismo Monasterio de Leyre, con las prisas no me había dado mucho tiempo para buscar información sobre la misma, así que tiramos de imaginación y acertamos.



Nosotros ascendimos por el marcado camino que sale desde el mismo parking hacia la Peña del Cubilar, éste camino está entrecortado por varias pistas, creo recordar que tomamos la segunda hacia la izquierda (en todo caso es evidente).

Una vez más o menos en la vertical del monolito, ascenderemos por un empinado y tortuoso terreno dejando a la izquierda una escarpada ladera de piedras sueltas (no olvidar que la ruta de escalada se encuentra en la cara Oeste del monolito).

No os voy a dar excesiva información de la escalada, simplemente deciros que es una verdadera joya, una pasada de ruta con la firma Anglada-Guillamón y con el suficiente carácter, como para que se nos hiciera de noche.

Escalando el espectacular segundo largo. Foto: M. Hernández
Comenzando el primer largo por la vía Leire de Rien (entrada más bonita que la original). Foto: M. Hernández

Las reuniones están equipadas con parabolts con argolla, el resto prácticamente limpio (llevar dos juegos de friends hasta el #3).

Nos plantamos en la cumbre del monolito Miguel y yo anocheciendo, después de haber disfrutado de un increíble atardecer y sin la más remota idea de por dónde bajar (menos mal que en el último momento nos dió por coger un frontal para los dos).

Desde la cumbre realizaremos un largo rápel de 55 metros por la vertical cara norte (no veas a oscuras), éste nos deja en un pequeño collado en donde tenemos dos opciones para regresar a pie de vía:


Si quieres saber más


  • Opción 1: Si continuamos destrepando con sumo cuidado por nuestra derecha (mirando de frente a la cara norte) supuestamente encontraremos otro rapel hasta el suelo y así no dar tanto rodeo hasta pie de vía.
  • Opción 2: Si descendemos por nuestra izquierda (terreno algo más amable al principio) comenzaremos un tortuoso descenso por una canal con algún destrepe y mucha piedra suelta; éste debería llevarnos hasta terreno más sencillo poco a poco, pero alejados ya de la base de la vía (nosotros a oscuras y en un momento de inspiración, encontramos a nuestra derecha una pequeña feixa que entrecorta el monolito y que desemboca justo a pie de vía).

De todas formas, estudiaros bien ésto antes de ir…

Muy contentos llegamos al coche, con la sensación de haber escalado una espectacular ruta con mucho carácter, en un entorno precioso y tranquilo.

Fuente: Fidel Mendia
Fuente: Bomberos de Navarra

De las batallas perdidas,
sale un ganador,
de las batallas ganadas,
sale un perdedor.
De las sonrisas al viento,
hay lágrimas derramadas

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