

Por: Curro González, sobreescalada.com
La música soul no se escucha, se siente.
Surge desde lo más profundo del pecho y asciende como un lamento cálido, como un susurro que ha experimentado el sufrimiento pero también la esperanza.
Cuando se escuchan voces como las de Otis Redding o Aretha Franklin, no solo se oye una melodía; se perciben vidas completas vibrando entre acordes, cicatrices transformadas en armonía y verdad desnuda hecha música.
El soul tiene el poder singular de acogernos, incluso cuando trata sobre ausencia, lucha o pérdida.
Adentrarse en la montaña con mal tiempo es como escuchar una antigua balada soul en plena noche: somos conscientes de que será algo doloroso, que nos moverá internamente; pero también sabemos que saldremos cambiados.
El soul como la montaña nos enseñan que la belleza más profunda no surge de una calma perfecta, sino de la intensidad; que, en medio del frío, el viento y la incertidumbre, hay una verdad que solo se manifiesta a aquellos que se arriesgan a sentirla.

La montaña, al igual que una canción de soul, también tiene su instante de claridad: un rayo de sol sobre la nieve o un claro entre la niebla que solo se puede aprovechar estando allí, pese a todo.
FICHA TÉCNICA
Sencilla y clásica ascensión en el dominio esquiable de la estación de Alto Campoo.
Si la nieve lo permite, podremos comenzar la ascensión desde el mismo parking, o buscando alternativas de partida en cotas superiores.
Pese a ser una ruta sencilla, no conviene olvidar que las laderas superiores pueden llegar a estar bastante heladas (sobre todo tras días intensos de viento, nieblas húmedas y repentinos cambios de temperatura), así que es más que aconsejable portar cuchillas o crampones.
Si la visibilidad lo permite no tiene pérdida, y se puede combinar perfectamente con la ascensión del pico Tres Mares, igualmente ubicado en las inmediaciones de la estación de esquí.
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