
Escalando la Fisura de los Okupas 7b. Foto: Diegomartinezph
Escalando el Espolón del Sol 7a. Foto: Monchito

Por: Curro González, sobreescalada.com
En las Agujas de La Cabrera, ese territorio salvaje donde las cabras te miran como diciendo “¿tú también vienes a hacer el ridículo aquí?”, pasan cosas curiosas.
La roca, vieja y arrugada como un sabio que fuma en pipa, observa a los escaladores acercarse con esa mezcla de entusiasmo y ligera inconsciencia que solo los auténticos locos del vertical poseen.
Porque, seamos sinceros: los escaladores de La Cabrera no están muy lejos de aquellos buscadores de oro que cruzaban desiertos páramos y ríos infestados de Osos y Coyotes convencidos de que iban a hacerse millonarios.
La diferencia es que estos modernos aventureros cargan menos oro y más cacharros metálicos colgando. Eso sí, la fiebre es exactamente la misma.
Allí los verás, mirando una fisura de dos centímetros como si fuera una veta dorada recién descubierta. Se les iluminan los ojos. Se frotan las manos. Y de repente sueltan frases como “¡Esto se debe proteger bien!” o “¡Esta línea no está liberada!”, igual que un buscador de oro gritaba “¡Eureka!” mientras agitaba un colador lleno de lodo.
Spoiler: a veces la fisura no se protege nada bien y la liberación es más bien… imaginación optimista.
Pero ahí está el encanto. Cada diedro es una oportunidad, cada fisura un baúl del tesoro, y cada paso que te sube un metro te regala esa sensación irresistible de haber encontrado “tu oro”: un equilibrio perfecto, un canto inesperado, una foto épica o simplemente la excusa ideal para presumir en el bar después.
Y si las Agujas ya parecen un salvaje Oeste granítico, espera a conocer la Torre Michele: una mole elegante y testaruda que emerge del paisaje como si alguien hubiese querido plantar un obelisco en medio de un bosque encantado… y luego se hubiera olvidado de venir a recogerlo.
El entorno es tan espectacular que uno llega y piensa: “¿Esto de verdad está aquí, tan cerca de casa y nadie me avisó?” Entre encinas, robles, senderos perdedores y ese aire serrano que huele a aventura (y a sudor de escalador emocionado), la torre se alza como un faro para los amantes del granito.
Pero lo mejor sin duda alguna está en su muro Oeste, un lienzo vertical donde la gravedad se pone borde y te recuerda que aquí se viene a escalar de verdad.
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En cuanto posas la mirada en esa fisura que corta la pared de arriba abajo, te entra la misma fiebre que al buscador de oro cuando ve brillar algo en la batea.
Es atrayente, elegante, desafiante… como si alguien hubiese dibujado una sonrisa vertical que te invita a pasar, pero no te garantiza salir sin arañazos.
Los que se atreven a meterse en ella saben que no es una simple fisura: es la puerta secreta al tesoro.
Un rompecabezas de empotres, apretones y malabarismos graníticos que hace que te preguntes por qué demonios te metiste ahí… justo antes de descubrir que, en realidad, no hay otro sitio donde preferirías estar.
La Torre Michelle, tres propuestas
Los Okupas 30 m 7b
Sin duda alguna, solamente esta vía de escalada merece ya una visita a la zona, se trata de una espectacular fisura de 30 metros que surca un compacto y vertical muro.
Encontramos una variante de entrada que aún no se ha liberado.
Es interesante portar un juego completo de totems, #3 y #4. Duplicando #1, totem amarillo y triplicando # 0,5.
Una joya que no puedes dejar escapar si te gustan las fisuras.
Unos metros más abajo, encontramos un pequeño muro fisurado por donde transcurre «El Espolón del Sol 7a», una interesante propuesta semiequipada.
Reseña Fuente: Guiaspedriza.com


Raúl Redondo 100 m 6b+
Entretenida propuesta que aprovecha el sistema de fisuras bien visible desde el suelo, hasta llegar a la cumbre de la Torre Michelle.
Las reuniones se encuentran equipadas para rapelar.
“Temporada de Nidificación: cuando los pájaros tienen prioridad”
Cada año, del 1 de enero al 31 de julio, los escaladores debemos aceptar una dura verdad: las paredes no son nuestras…
Mientras tú sueñas con encadenar esa vía de escalada, una familia de aves ya la ha reservado como ático con vistas al valle.
Así que toca guardar el magnesio, ponerte una foto de la vía en casa y aprender a distinguir cantos de pájaros (por si algún día te invitan a su sector).
Reseña Fuente: G. Martín
El Culo 10 m 6c+
Curiosa y rabiosa fisura que se encuentra en la senda de ascenso al espaldar, a la izquierda de la aguja principal.

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