El ocho del Mondalindo, 22 km +1.400 m

Por: Curro González, sobreescalada.com

Tras una larga temporada centrado en la escalada en roca, hoy me apetecía correr. No sé muy bien como funciona esto, pero de vez en cuando, un día, tengo las imperiosa necesidad de salir a la montaña y a correr durante un largo periodo de tiempo (o de Kilómetros).

Vistas desde el punto de partida, las placas del Mondalindo dominan la panorámica

Normalmente mis salidas en el monte para correr, son de una hora u hora y media, oscila entre el tiempo que dispongo y sobre todo, de la apetencia. Aunque no me considero un corredor de montaña «neto», si practico este deporte con asiduidad, con el único objetivo de disfrutar de lo que hago.

Hoy era uno de esos días, en los que me apetecía, y en el que disfruté.

Dos imágenes: La primera, una vista atrás hacia la cumbre del Mondalindo; La segunda, retomando la marcha hacia la cumbre de Peña Negra.

Buscando minuciosamente nuevos caminos no transitados por mí, pronto me percaté de una secuencia lógica para ascender el Mondalindo, me gusta que las actividades que realizo las tengan (aunque en ocasiones solo sea para mí) y esta, aunaba las dos características anteriores.

La actividad comienza el las últimas calles de la Urbanización del Pedregal (Bustarviejo, Madrid), uno de los lugares frecuentes para comenzar el ascenso a esta montaña. Pronto nos damos cuenta de los repechones que nos esperan durante la jornada, el camino es tortuoso en los primeros metros, y gana altura repentinamente durante algunos cientos de metros.

Tras pasar la fuente del Agua fría, y llegar a un pequeño collado, encaramos las últimas empinadas pendientes que nos dan acceso al vértice geodésico del pico Mondalindo. No hay mucha distancia desde el punto de origen, tampoco se tarda demasiado en subir (unos 40 minutos), pero llegas jadeando.

El abrupto descenso por el cortafuego que tomamos en Peña Negra

El camino que decidí seguir toma el cordal de las montañas dirección Peña Negra (las antenas), para continuar su vertiginoso descenso por el característico y descarnado cortafuegos (abandonándolo en una característica curva), hasta las pistas del fondo del valle, por donde transita la Cañada Real Segoviana (deberemos prestar atención al Track en este tramo, ya que sigue las marcadas sendas de las vacas).

La senda de vacas cerca ya de la Cañada Real Segoviana

Transitaremos por la Cañada, hasta culminar el conocido y característico, Puerto del medio Celemín. Continuaremos desde este el ascenso por pistas, estas transitan por las laderas del Cancho del Pastor, Cancho de la Zorra y Peñas de las Cabras, empinadas formaciones rocosas que se precipitan hacia la cara Sur de la montaña, en cuyas cumbres hemos transitado anteriormente.

Deberemos prestar atención para retomar el empinado y fatigoso ascenso (una vez más), hacia la cumbre del Mondalindo. Primero por la vertiente opuesta de nuestro primer ascenso, hasta el citado collado, y más tarde, por el empinado camino ya transitado.

Desde la cumbre, descendemos bruscamente por un marcado camino, que transita nuevamente por el cordal de la montaña (esta vez en dirección contraria a la primera vez) para buscar el característico y espectacular Collado abierto.

Descenso del Mondalindo hacia el Collado abierto
De nuevo vista atrás hacia la cumbre del Mondalindo en las inmediaciones del Collado abierto
El Collado abierto, nuestro camino gira bruscamente hacia el valle de la Torre de la Mina de Bustarviejo

Un marcado camino desciende paulatinamente hacia la localidad de Bustarviejo, mediante diferentes combinaciones de pistas y estrechas sendas, llegamos de nuevo al lugar de partida.

Un recorrido muy elegante, con vistas espectaculares (para mí ha sido el que más me ha gustado de todos los que he realizado por la zona, y son muchos), en donde habrá que venir preparado para afrontar el acusado desnivel positivo.

Vistas hacia el Espaldar de la Cabrera y Agujas de Valdemanco
La Torre de la Mina de Bustarviejo