Subida al Mondalindo, una forma diferente. CX y correr por montaña

Por: Curro González, sobreescalada.com

Son las 14:30 h y el día no promete ser muy alentador, las nieblas y la lluvia invaden todo creando una húmeda aura. Después de realizar algunos de mis quehaceres, que pasan por dar una vuelta bajo la lluvia con Po en el vellón y supervisar que H realiza las tareas del colegio, me encuentro varado en una silla con la mirada perdida.

Las personas que conviven conmigo son conocedoras de las repercusiones que conlleva a mi estado de ánimo y mi carácter, el estar prisionero y sin actividad por un día. Y si, por supuesto que días de éstos he tenido y tendré, pero siempre debidos a una causa justificada (fuerza mayor, enfermedad o simplemente porque me apetece).

Pero en el día de hoy necesitaba hacer algo que me liberara un poco de la ansiedad que se había ido generando a lo largo de la mañana, y no veía el momento de poder hacerlo, algo que empeoraba más aún la situación.

La ruta seguida
El perfil de la ruta

Pero finalmente Oli se apiadó de mí, asumió la responsabilidad y se marchó con H al rocódromo y a terminar los quehaceres del día. Un gesto que agradecí enormemente y que me daba unas horas de libertad para poder desfogarme.

Son las 15 h, preparo la “flaca”, las zapatillas de correr y una mochila con demás complementos, y salgo de casa dirección Bustarviejo.

Cada vez me gusta más en mis salidas el poder combinar diferentes modalidades deportivas, me resulta muy gratificante el poder realizar y utilizar, técnicas y complementos de deportes diferentes. De esta forma el resultado final de la actividad, es mucho más satisfactorio y completo.

Sin duda hay que ser muy Friki para poder llegar a hacer este tipo de actividades, no sólo por el desembolso económico que supone el poder disponer del material para practicar diferentes disciplinas deportivas, sino por la dedicación que hay que tener para ser conocedor de los diferentes materiales y técnicas de disciplinas muy diferentes (sin nada en común en ocasiones) y por el estudio del terreno para poder llevar a cabo una bonita y compatible ruta.

Como no disponía de mucho tiempo y tampoco quería abusar de la generosidad de Oli y H, pensé rápidamente una actividad que no me llevaría mucho tiempo. ¿Qué material usé?

Bicicleta CX MMR attack

Desde que adquirí esta bicicleta he estado realizando bonitas y disfrutonas actividades, más aún después de realizar algunas modificaciones para dejarla a mi gusto.

Puedes ver con más detalle:

El comienzo de la ruta

Había transcurrido algo más de un mes y medio desde que tuve una fuerte caída con la bicicleta MTB descendiendo del puerto de la Morcuera (costillas fisuradas, subluxación de hombro y demás lindezas, por eso he estado escalando menos), desde entonces solamente había vuelto a usarla en una ocasión.

Así que en el ascenso en la primera parte de la ruta no iba muy fino, bueno, realmente iba disfrutando del momento sin demasiadas pretensiones. El terreno en ocasiones no favorece la progresión con este tipo de bicicletas, toca bajarse y correr cuesta arriba con ella, por contra, en las pistas “vuelas”.

En 1h03′, tras 12.5 km y + 480 m, me encuentro en el punto donde voy a realizar la primera de las transiciones de la ruta, las laderas del Mondalindo.

Hookabike

Otro material indispensable para gozar de verdad con nuestra bicicleta en la montaña, es un invento sencillo, ligero y útil para evitar el porteo de la bici sobre nuestros huesos y músculos.

Hookabike esta compuesto por una placa que se engancha con velcros a la parte alta de la mochila y una tachuela metálica que se coloca en el tubo inferior del cuadro de la MTB también con velcros.

Hookabike
Os dejo este video que me ha parecido gracioso e instructivo

Si bien es un invento más para MTB y bicicletas de descenso, pronto le ví el potencial para mis “otras” actividades.

Justo donde terminan las calles de la urbanización el Pedregal en Bustarviejo comienza el empinado ascenso al Mondalindo. Estoy envuelto en una espesa y húmeda niebla que apenas deja visibilidad, menos mal que el terreno lo conozco bastante (por no decir mucho).

Me cambio de zapatillas, bicicleta a la espalda y para arriba. El camino pese a la niebla es sencillo de seguir, está muy marcado, en ocasiones descarnado. Solo hay que prestar atención en el collado de la Almoliadilla donde existe una encrucijada de caminos poco marcados (aquí dejo la bicicleta).

Algo más ligero asciendo las últimas rampas hasta el vértice geodésico del Mondalindo 1830 m, las nieblas se disipan y dejan un paisaje bucólico que me arrancan una sonrisa de satisfacción.

Desde el Mondalindo
En el Mondalindo, fuera ansiedad

He subido los + 530 m de desnivel desde el punto de transición en 50′, en total 1h 53′ para un poco más de + 1000 m desde la puerta de mi casa hasta la cima del Mondalindo, no está mal.

Bastones plegables

Aunque en esta ocasión no los llevé, son un material casi indispensable para este tipo de actividad. Ya que optimizamos el esfuerzo, lo que contribuye a reducir el cansancio muscular y bajar el ritmo cardiaco, y nos ayudan a repartir el impacto entre brazos y piernas. También, quizás lo más importante, nos ayuda a estabilizar nuestro equilibrio que se puede ver afectado por el volumen transportado en la espalda de nuestra bicicleta.

Yo uso unos de fibra de carbono de 153 gr de peso.

Tras subir al Mondalindo bajé por el mismo camino hasta el lugar donde dejé la bicicleta, el descenso lo continué dirección Valdemanco. Por un camino también conocido, que transcurre por las faldas del Mondalindo y las agujas rocosas de la Peña de la Cabra, en donde este verano anduvimos H y yo abriendo nuevas vías de escalada.

Si quieres ver la aventura:

En poco tiempo conectas de nuevo con el entramado de pistas ciclables que salpican las laderas y montañas colindantes a Valdemanco, infinidad de posibilidades se abren desde este punto. Para la próxima continuaré hasta el collado del Medio Celemín para tomar el camino del espaldar que asciende al Pico de la Miel, una maravillosa combinación.

Pero el día de hoy tenía que llegar a su fin, como he dicho anteriormente no quería abusar de la gentileza de Oli y H, así que decidí emprender un rápido descenso por carretera (es lo bueno de estas bicicletas híbridas) hacia Cabanillas y Navalafuente, para más tarde conectar de nuevo por las rápidas pistas de tierra que descienden hacia Guadalix de la Sierra.

Usando el Hookabike

Frontal 7000 lúmenes

Cuando cae la noche es importantísimo disponer de un buen frontal que ilumine tu camino, yo a lo largo de todos estos años he podido utilizar infinidad de ellos. Siempre me he decantado por frontales ligeros, pero éstos tenían la problemática de que aportaban poca iluminación.

Últimamente he sacrificado la ligereza por un material algo más pesado, por contra, obtengo una iluminación sorprendente, tan necesaria cuando transitas a gran velocidad por un terreno irregular.

En el mercado encontramos muchísima oferta, yo desde hace poco utilizo un modelo que me ha sorprendido gratamente.

Pude llegar a casa antes de que Oli y H regresarán de su visita al rocódromo y demás quehaceres, como si no hubiera pasado nada, solo yo y mis piernas sabían lo que realmente había sucedido (39 km, + 1200 m, 3h 35′).

He descrito tan sólo algo del material empleado en esta actividad, podría haber entrado en detalle de ropa, calzado, mochila, etc. Como véis un sin fin de alternativas, eso que no hemos entrado en la combinación de otros deportes, escalada, alpinismo, escalada en hielo, esquí, packraft, kayak, …

Ya sabéis, “quien mucho abarca poco aprieta”, pero yo me lo paso genial.

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